Entre palabra e imagen
Donde la imagen escucha y la palabra mira
El libro Cooperar con lo inevitable, editado en 2024 por la Fundación Antonio Pérez / Diputación de Cuenca, surge de un proceso de colaboración artística en el que fotografía y poesía no se limitan a coexistir, sino que se transforman mutuamente hasta conformar un lenguaje compartido. Concebido inicialmente como un libro de fotografía, el proyecto comenzó a adquirir una dimensión distinta cuando Ignacio Llamas, inmerso en la selección de imágenes y en la definición del contenido de la publicación, percibió que el conjunto requería la presencia de la palabra, para acompañar la experiencia visual sin reducirla ni explicarla.
Esta intuición lo llevó a considerar diversas posibilidades antes de invitar a la poeta Esther Cánovas, con quien ya había colaborado anteriormente. La afinidad entre ambos, basada en una sensibilidad común hacia lo esencial, favoreció desde el inicio un clima de confianza que resulto decisivo para el desarrollo del proyecto. El proceso de trabajo partió de las imágenes ya seleccionadas para el libro, a las que comenzaron a sumarse algunos textos inéditos de la autora. No se trataba de establecer una relación ilustrativa, sino de abrir un espacio de correspondencias donde cada lenguaje pudiera expandirse hasta acoger al otro.
El diálogo constante fue modelando el libro de manera orgánica. Progresivamente fue creciendo la estima por el trabajo y las aportaciones del otro. En un momento determinado del proceso, Cánovas decidió iniciar la escritura de nuevos poemas inspirados en las imágenes. Estos textos no solo acompañaron el recorrido visual, sino que lo dotaron de nuevas capas de significado, intensificando su dimensión simbólica y emocional.
Con el tiempo, la colaboración trascendió los límites disciplinares para convertirse en una verdadera experiencia de comunión artística. Las aportaciones de Llamas comenzaron a ir más allá de la imagen, penetrando en el territorio de la palabra, mientras que la poeta, en un gesto paralelo, parecía abandonar momentáneamente el espacio estrictamente verbal para adentrarse en la lógica de la mirada. Esto generó un territorio intermedio donde ambos lenguajes se combinaron fértilmente, lo que posibilitó la unidad del libro.
En Cooperar con lo inevitable, el propio título puede entenderse como una clave de lectura del proceso: cooperar implica aceptar la transformación que produce el encuentro con el otro y reconocer que toda obra significativa se construye desde la apertura. El resultado es un libro en el que fotografía y verso dialogan en profundidad, complementandose y completandose, hasta ofrecer a quien se sumerge en él una experiencia de contemplación lenta y reflexiva.
El proyecto no solo documenta un encuentro entre artista y poeta, sino que encarna una forma de hacer basada en la confianza, la permeabilidad, el reconocimiento y el compromiso, en definitiva, una experiencia de verdadera comunión artística.